¿Cuántos tipos de gris existen?

Hace poco empecé a ver los vídeos del curso de Human Behavioral Biology de Robert Sapolsky . En el vídeo introductorio del curso, el profesor habla de un fenómeno que me intriga y - al mismo tiempo - abate los conceptos que tranquilamente duermen en mi mente, hablo de la necesidad que tiene el ser humano de tomar un fenómeno continuo y meterlo en cajas discretas.

Generalmente, cuando actuamos de esa forma sacrificamos la posibilidad de apreciar la variedad que existe entre los contrastes que a primera vista no son evidentes.

Si aparece algo para lo cual no tenemos nombre o nos es desconocido, rápidamente tratamos de meterlo a la fuerza dentro de una de nuestras preconcebidas categorizaciones; tal vez motivados por el miedo a decir: “no sé, no sé qué opinar sobre eso, no distingo, me hace falta información; o simplemente admitir que hay situaciones donde la respuesta no es a, b, c porque -en principio- la pregunta está mal planteada y ninguna respuesta es correcta.

En el Liceo de Cariari los exámenes de Historia que hicimos para obtener el diploma fueron muy buenos. Tenían preguntan abiertas, donde no había respuesta malas o buenas, donde los hechos históricos se nos presentaban como pinturas y teníamos la libertad de declarar lo que sabíamos y tener la sagacidad decir que en tal situación la conclusión es que no hay conclusión. En Literatura, cuando teníamos que interpretar un poema de Neruda o criticar un escrito de Ibsen, nadie esperaba que nuestra respuesta fuese: “mira, el poema es malo, y la narrativa de Ibsen es buena”. No, no iba por ahí la cosa. La idea era descomponer la situación, meter en cajas lo que se podía, y si algo sobraba decir: “diay, quedaron todos estos elementos que no entran en lo convencional, se parecen a esto y a lo otro, pero sin duda son algo diferente”.

O sea, todo bien con decirle al cerebro que no entre pánico cuando la pregunta es de desarrollo o si la respuesta hay que dejarla en blanco (hablo en la vida porque en el cole chao si uno dejaba algo en blanco). Más ahora cuando el mundo está tan convulso, y todos buscamos establecer relaciones perfectas de causalidad.

En fin, el llamado de atención con el me quedo es ir y menear las categorizaciones que cómodamente tengo “programadas”, cuestionarlas y darme la libertad todos los días de agregar más cajitas o poner una barrita de escala continua cuando toque.